domingo, 1 de abril de 2007

El Transantiago quita la risa

Era una tarde calida. Decenas de personas congregadas entre llantos de niños, escolares con enormes mochilas, olor a sudor, humo de cigarro y las infaltables peleas por un puesto en la fila. Bajo este clima se siente el descontento generalizado; nadie sonríe, pocos hablan, todos miran en la misma dirección a la espera de un bus de acercamiento a sus destinos. Todos menos uno.

Un hombre vestido de negro y zapatos que tenían cordones amarillos. Su cara estaba pintada de blanco y entre sus manos llevaba una rosa roja; era un mimo. Saltaba, corría de un lugar a otro. Lo cierto era que, buscaba la atención de aquellas serias damas que lo ignoraban. Nadie lo atendía. No se trataba de que sus bromas fueran fomes, tenían todas las cosas simpáticas que se necesitan para hacer un buen show callejero, pero el ambiente no lo acompañaba.

De pronto se acercó a una jovencita de no más de quince años, quien animosamente compartió sus bromas y juegos durante un par de minutos hasta la llegada del bus que a ella le servía.

Con haber hecho feliz, al menos, a una persona el mimo tomó su bolso que estaba junto a uno de los pilares del verde paradero y se alejó lentamente en dirección norte.(Fuente de foto:http://perso.orange.fr/persona.grata/MIMOS.marceau.gif)

No hay comentarios: